El recuerdo del rostro de bebé más antiguo que conservo, es el de mi hermano Miguel, quien fue un hermoso bebé, blanco, de pelo abundante y muy negro, cachetón y gordito, quien permanecía la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados, pero que al abrirlos dejaban ver aquellos ojazos negros, redondos, asombrados, enormes. Luego nacieron Ricardo y Xinia, y sus rostros, a pesar de algunas diferencias, compartían el mismo patrón.
Así que cuando estaba embarazada de mi hija Luciana, durante el embarazo nunca supe su género, y en vista de que su padre compartía varios de esos rasgos, durante los meses de espera, cuando divagaba y soñaba con mi bebé, me imaginaba un bebé blanco, de pelo abundante y muy negro, cachetón y gordito, con unos ojazos negros, redondos, asombrados, enormes.
No obstante, al nacer, luego de cinco horas de trabajo de parto, de aquella montaña rusa emocional, donde pasaba del dolor inmenso y del sentimiento de vivir un duelo al borde del abismo…hacia al éxtasis total, absoluto e inigualable, cuando emergió aquella hermosísima bebé, blanca, rojiza, de ojos color miel, y escasa cabellera color castaño muy claro, que no gritaba como los otros, sino que emitía un leve gemido consentido… su apariencia fue para mí una sorpresa absoluta.
No se asemejaba en nada a mis sueños ni a los bebés que conocía.
Pero su nacimiento y su presencia han llenado mis días de felicidad inmensa y de esperanza, pero también de incertezas y de angustia por el futuro, por SU futuro.
En mi post anterior, me sentía de parto. Y ciertamente nací a una nueva vida, pero no de la manera que esperaba.
Al igual que con mi hija, mi nuevo bebé”acontecimiento”, tiene una apariencia inesperada, sorpresiva.
Luego de tantos meses de lucha, del tsunami emocional, laboral y financiero que enfrentamos como familia, me descubro hoy en una relación mucho más madura, más completa. En ocho meses hemos avanzado y madurado, lo que no habíamos madurado en muchos años de convivencia. Y no solo Lu y yo como pareja, sino mis hijas.
Hace unos meses consideré enviar mi relación por la borda. Y hoy me siento única y especial porque estoy a su lado.
No hay que confundir. Soy única y especial sin su presencia. Pero luego de lo que hizo por mí y por mi familia en estos meses, a pesar de tanto ataque, a pesar de tanta presión, me doy cuenta y realizo que es una persona única.
Difícil, si. Pero se entrega y se da de una manera excepcional.
Por eso estoy aquí. Porque si bien es cierto, a nivel individual somos muy valiosos, unidos somos mejores. Somos una mezcla única de defectos y virtudes. Y me ha costado tanto reponerme de mis defectos, y me ha costado tanto tolerar los suyos.
Pero lo que al final cuenta, es que ambos estamos en la lucha de ser mejores seres humanos. Y hoy sin duda alguna soy un mejor ser humano que ayer. Y hoy sin duda alguna él es un mejor ser humano que ayer. Y hoy sin duda alguna nuestras hijas han aprendido a ser mejores seres humanos de lo que fueron ayer.
Ha sido una batalla muy dura.
Pero en este momento me embarga una sensación de triunfo, de plenitud.
Hemos sorteado la tormenta. El sol se asoma. Me complace sentir su calor en mi piel. Me siento a gusto dentro de mi piel.
Soy feliz.
Pues felicidades Susie! Qué importante es lo que viviendo, Gestaste una vida y ahora la verás crecer ante tus ojos. Mil felicidades!
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