miércoles, 8 de junio de 2011

Bebe Inesperado


El recuerdo del rostro de bebé más antiguo que conservo, es el de mi hermano Miguel, quien fue un hermoso bebé, blanco, de pelo abundante y muy negro, cachetón y gordito, quien permanecía la mayor parte del tiempo con los ojos cerrados, pero que al abrirlos dejaban ver aquellos ojazos negros, redondos, asombrados, enormes. Luego nacieron Ricardo y Xinia, y sus rostros, a pesar de algunas diferencias, compartían el mismo patrón. 

Así que cuando estaba embarazada de mi hija Luciana, durante el embarazo nunca supe su género,  y en vista de que su padre compartía varios de esos rasgos, durante los meses de espera, cuando divagaba y soñaba con mi bebé, me imaginaba un bebé blanco, de pelo abundante y muy negro, cachetón y gordito, con unos ojazos negros, redondos, asombrados, enormes.

No obstante, al nacer, luego de cinco horas de trabajo de parto, de aquella montaña rusa emocional, donde pasaba del dolor inmenso y del sentimiento de vivir un duelo al borde del abismo…hacia al éxtasis total, absoluto e inigualable, cuando emergió aquella hermosísima bebé, blanca, rojiza, de ojos color miel, y escasa cabellera color castaño muy claro, que no gritaba como los otros, sino que emitía un leve gemido consentido… su apariencia fue para mí una sorpresa absoluta. 

No se asemejaba en nada a mis sueños ni a los bebés que conocía. 

Pero su nacimiento y su presencia han llenado mis días de felicidad inmensa y de esperanza, pero también de incertezas y de angustia por el futuro, por  SU futuro.

En mi post anterior, me sentía de parto. Y ciertamente nací a una nueva vida, pero no de la manera que esperaba.

Al igual que con mi hija, mi nuevo bebé”acontecimiento”, tiene una apariencia inesperada, sorpresiva.
Luego de tantos meses de lucha, del tsunami emocional, laboral y financiero que enfrentamos como familia, me descubro hoy en una relación mucho más madura, más completa. En ocho meses hemos avanzado y madurado, lo que no habíamos madurado en muchos años de convivencia. Y no solo Lu y yo como pareja, sino mis hijas.

Hace unos meses consideré enviar mi relación por la borda. Y hoy me siento única y especial porque estoy a su lado. 

No hay que confundir. Soy única y especial sin su presencia. Pero luego de lo que hizo por mí y por mi familia en estos meses, a pesar de tanto ataque, a pesar de tanta presión, me doy cuenta y realizo que es una persona única.

Difícil, si. Pero se entrega y se da de una manera excepcional.

Por eso estoy aquí. Porque si bien es cierto, a nivel individual somos muy valiosos, unidos somos mejores. Somos una mezcla única de defectos y virtudes. Y me ha costado tanto reponerme de mis defectos, y me ha costado tanto tolerar los suyos.

Pero lo que al final cuenta, es que ambos estamos en la lucha de ser mejores seres humanos. Y hoy sin duda alguna soy un mejor ser humano que ayer. Y hoy sin duda alguna él es un mejor ser humano que ayer. Y hoy sin duda alguna nuestras hijas han aprendido a ser mejores seres humanos de lo que fueron ayer.

Ha sido una batalla muy dura.

Pero en este momento me embarga una sensación de triunfo, de plenitud. 

Hemos sorteado la tormenta. El sol se asoma. Me complace sentir su calor en mi piel. Me siento a gusto dentro de mi piel.

Soy feliz.

lunes, 18 de abril de 2011

En labor

Estoy de parto. Estoy por nacer a una nueva vida.

Duele… duele tormentosamente. Me digo una y otra vez: “todo pasa, todo pasa”.

Pero quiero nacer a una nueva vida. Estoy harta de esta vida contigo, teniéndote que compartir con tus demonios. Esos malditos. Son tan malditos y destructivos, no sé si son peores que los míos.

Lástima que no te quieras deshacer de ellos, que todavia no quieras dar esa batalla.  Yo a los míos no los tolero y los quiero fuera de mi vida. 

Necesito esa limpieza. Por eso he procurado ayuda. Son demasiado fuertes.

No obstante, ahora sé que soy más fuerte que ellos. Por eso tengo la certeza de que los podre mantener a raya. Descubrí mi fuerza…allá muy muy adentro de mí.

Cuesta muchísimo traer esa fuerza a la superficie. Pero ya sé donde esta, y sé que donde está, hay más.

Ya he vencido a varios. Los he desterrado de mi interior. Me siento tan orgullosa, de que los vencí, a pesar de su arraigo, a pesar de su enorme poder.

Aún tengo varios sueltos rondando adentro. Estoy de cacería. Ahí irán saliendo. Y despacito, uno a uno los iré expulsando de mi sagrario.

Lástima que tú te aferres tanto a los tuyos. Que les tengas tanto miedo.

Increíblemente tú, que me has ayudado tanto a desterrar los míos.

Ahora los tuyos me atacan. Como tantas veces lo han hecho en el pasado. Pero tú no has llegado al hastío. Aún los toleras. Eres tan ingenuo que piensas que podrás solo con ellos. No buscas ayuda. No has encontrado tu fuente de poder.

Lo que sucede es que yo sí llegue al hastío.

Estoy cansada de pasar por esto, una y otra vez. De tener de cuando en cuando que juntar mi alma en pedazos y rehacerla porque tus malditos demonios me la destrozaron.

Y tu ahí… tan campante, me miras y no haces algo.

Con lo que cuesta reconstruir un alma.

Y la reconstruyo una… y otra vez. Me convenzo a mi misma que será la última vez. Porque en cada reconstrucción se pierde algún pedacito. Nunca queda igual.

Pero igual, es tan linda. A pesar de tanto remiendo y tanta cicatriz, sigue siendo linda. Como la tuya, que me embelesa, que me ha mantenido aqui, junto a ti.

Pero no. Me estoy mintiendo. No va a ser la última, de nuevo vendrán esos malditos, y me la destrozarán otra vez, como tantas veces lo han hecho. No ha sucedido nada que me dé un indicio fiable de que algo cambió.

 No obstante, yo estoy a cargo de la mía. La mía es mi responsabilidad, no la tuya.

Ya no puedo seguir permitiendo que tus demonios me la destrocen. Y si tu no los expulsas, no buscas ayuda…te quedaras solito con ellos, porque yo me tengo que ir, donde ya no puedan atacar mi alma.

Donde  ella quede resguardada de sus destrozos. Aunque para mi tristeza y desgracia, tú y tu dulzura,  ya no estén conmigo.

lunes, 14 de marzo de 2011

Esperanza.


Tristeza. Miedo. Admiración  / Terremoto. Tsunami. Estallido Nuclear.
Seis palabras que evocan una infinita e inimaginable cantidad de emociones, de imágenes.
Es demasiado abismal el tamaño de la devastación. Es demasiada la tragedia que acarrean esos tres acontecimientos juntos, Terremoto, Tsunami, Estallido Nuclear.  Parecen salidos de uno de los textos de Nostradamus y sus visiones terroríficas del futuro.
No obstante, falta una palabra, la más importante en estos casos: ESPERANZA. Si hay una población capaz de levantarse luego de semejante caída, esa población es la japonesa. Ejemplo de organización, de trabajo en equipo, de trabajo arduo, de sacrificio.
Me uno a la oración y plegarias de muchos, para que los sobrevivientes encuentren fortaleza para seguir adelante, y para que sus líderes tengan la sabiduría de guiarlos hacia adelante.

viernes, 4 de marzo de 2011

Fin de una era, comienzo de un nuevo ciclo.

No sé que nos deparará el futuro, pero es evidente de que el olor del cambio está impregnado en todas partes. En las noticias principalmente.
Protestas en Túnez, Egipto, Bahréin, Argelia, Yemen, Libia, Costa de Marfil…
El “Poder de Uno” se manifiesta en todo su esplendor, a pesar de nuestro escepticismo.
En muchos sentidos podría decirse que este tsunami lo originó un sencillo vendedor  de frutas, aquel joven Mohammed Bouaziz, quien ni en sus sueños más locos y ambiciosos hubiese imaginado que un acto suyo pudiese encender la llama que llevase al derrocamiento de su gobierno, y mucho menos que contagiase a otros pueblos para que derrocasen a sus propios tiranos. El acto de inmolación de ese joven quitó la vela de los ojos de muchos, encendió los ánimos, el espíritu de dignidad de pueblos enteros. Y es que vivir con dignidad es el anhelo supremo del ser humano. Y ante la disyuntiva de vivir mancillado muchos años o morir con dignidad, muchos optan por lo segundo, porque sí, porque no se puede vivir de rodillas para siempre, porque la humillación pesa mucho.
El “Poder de Uno”es hacer algo, cualquier cosa dice la propaganda de One Earth. Lo que Bouaziz hizo esta lejos de ser “cualquier cosa”. Es una medida triste, desesperada, que llena de dolor a sus allegados, y que mata sus esperanzas de verlo un día realizado y feliz. Pero al mismo tiempo, semejante acto de desesperación llena de coraje a muchos y permite que surja una esperanza, distinta de aquella que exterminó.
Da miedo. No sé qué giros terminaran dando estas situaciones de protesta en cada uno de los países.  
Como dije en una entrada anterior: “Quiero creer”. Con este doloroso parto nace la esperanza de que puede haber un mundo mejor, donde muchos pueblos, otrora arrodillados,  puedan levantar la frente y vivir con dignidad. "Quiero creer." Creer que es posible.