El año se va apagando. La vela del año nuevo está a punto de encenderse, y con ella mis esperanzas, de ser y hacer las cosas mejor de lo que las hice. Aún no me he sentado a realizar la planificación de lo que quiero hacer y como lo voy a hacer, las ideas están dando vueltas en mi cabeza, pero aun debo plasmarlas en papel.
No obstante, aunque hay muchas cosas que quedaron pendientes y muchas de mis acciones no me enorgullecen, el balance final es positivo. Veo a mis hijas y me gusta lo que veo. Sobre todo cuando veo a Luciana, ya casi de 15 años, mucho más independiente, más positiva, aprendiendo a ser luchadora, definiendo el ser humano maravilloso que es y que aspira ser.
Que añito fue este. Me siento como si estuviese saliendo de una licuadora, me sentí vapuleada de aquí para allá. Pero voy saliendo, a paso lento pero voy p’alante.
Recupere algunos kilos, que tanto me había costado dejar perdidos por ahí. Los desgraciados me encontraron. Pero este año que viene no me rendiré. Seré más astuta que ellos, y en lo que menos lo esperen los dejare botados por ahí nuevamente, luego de alguna sesión de boxeo, en alguna voltereta de merengue, o en alguna contoneada de batucada. Nada más espero que no sea pasando la escoba, ni fregando pisos, mucho menos persiguiendo buses. Ojalá que Isabel me rinda también este añito, y que nuevamente salga nominada como Premio Nobel de la paz de mi hogar, por sus muchas contribuciones.
Que los negocios continúen su marcha hacia adelante, creciendo. Y que los nuevos proyectos nos permitan crecer en todo sentido, como seres humanos, y también económicamente por supuesto.
Este año que está por terminar jamás me imagine que iba a terminarlo con un lote, con una casa nueva para la abuela y un proyecto a corto plazo de casa para nuestra mamá, y menos que íbamos a ser nosotros (mi marido y mis hermanos) quienes la solventáramos, así que este año hay mucho que agradecer. Especialmente que lo terminamos juntos, que ninguno cruzó p’al otro lado y se convirtió en recuerdo.
Ojalá este año nos llene de Bendiciones, a mis hijas, a mi marido, a mí, a mis hermanos, a toda mi familia, a mi país, a todas las personas de buen corazón, provengan de donde provengan.