lunes, 18 de abril de 2011

En labor

Estoy de parto. Estoy por nacer a una nueva vida.

Duele… duele tormentosamente. Me digo una y otra vez: “todo pasa, todo pasa”.

Pero quiero nacer a una nueva vida. Estoy harta de esta vida contigo, teniéndote que compartir con tus demonios. Esos malditos. Son tan malditos y destructivos, no sé si son peores que los míos.

Lástima que no te quieras deshacer de ellos, que todavia no quieras dar esa batalla.  Yo a los míos no los tolero y los quiero fuera de mi vida. 

Necesito esa limpieza. Por eso he procurado ayuda. Son demasiado fuertes.

No obstante, ahora sé que soy más fuerte que ellos. Por eso tengo la certeza de que los podre mantener a raya. Descubrí mi fuerza…allá muy muy adentro de mí.

Cuesta muchísimo traer esa fuerza a la superficie. Pero ya sé donde esta, y sé que donde está, hay más.

Ya he vencido a varios. Los he desterrado de mi interior. Me siento tan orgullosa, de que los vencí, a pesar de su arraigo, a pesar de su enorme poder.

Aún tengo varios sueltos rondando adentro. Estoy de cacería. Ahí irán saliendo. Y despacito, uno a uno los iré expulsando de mi sagrario.

Lástima que tú te aferres tanto a los tuyos. Que les tengas tanto miedo.

Increíblemente tú, que me has ayudado tanto a desterrar los míos.

Ahora los tuyos me atacan. Como tantas veces lo han hecho en el pasado. Pero tú no has llegado al hastío. Aún los toleras. Eres tan ingenuo que piensas que podrás solo con ellos. No buscas ayuda. No has encontrado tu fuente de poder.

Lo que sucede es que yo sí llegue al hastío.

Estoy cansada de pasar por esto, una y otra vez. De tener de cuando en cuando que juntar mi alma en pedazos y rehacerla porque tus malditos demonios me la destrozaron.

Y tu ahí… tan campante, me miras y no haces algo.

Con lo que cuesta reconstruir un alma.

Y la reconstruyo una… y otra vez. Me convenzo a mi misma que será la última vez. Porque en cada reconstrucción se pierde algún pedacito. Nunca queda igual.

Pero igual, es tan linda. A pesar de tanto remiendo y tanta cicatriz, sigue siendo linda. Como la tuya, que me embelesa, que me ha mantenido aqui, junto a ti.

Pero no. Me estoy mintiendo. No va a ser la última, de nuevo vendrán esos malditos, y me la destrozarán otra vez, como tantas veces lo han hecho. No ha sucedido nada que me dé un indicio fiable de que algo cambió.

 No obstante, yo estoy a cargo de la mía. La mía es mi responsabilidad, no la tuya.

Ya no puedo seguir permitiendo que tus demonios me la destrocen. Y si tu no los expulsas, no buscas ayuda…te quedaras solito con ellos, porque yo me tengo que ir, donde ya no puedan atacar mi alma.

Donde  ella quede resguardada de sus destrozos. Aunque para mi tristeza y desgracia, tú y tu dulzura,  ya no estén conmigo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario